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jueves, 31 de diciembre de 2015

ORGANIZA UNA CITA CONTIGO MISMO



Apenas quedan unas horas para despedir el año 2015, ¡así que aquí os traigo el último artículo del año!

Hoy os propongo una actividad que os puede ayudar mucho en vuestra vida. Seguro que vuestras agendas este año están repletas de citas con amigos, pareja, esa persona especial, familia, trabajo, etc. pero… ¿Cuántas veces habéis quedado con vosotros mismos? Seguramente no tantas.

Llevamos una vida frenética, llena de compromisos y obligaciones, pero muchas veces nos dejamos de lado, se nos olvida que nosotros también somos importantes. Ponemos el piloto automático y no nos paramos a pensar si somos felices, si estamos bien, si nos gusta lo que hacemos… hasta que llega un día que, de repente, abres lo ojos y dices: ¿pero que estoy haciendo con mi vida?

Hay veces que sí que lo hacemos, pero mientras realizamos otras actividades placenteras como darse una ducha, ir al gimnasio, etc.

Lo que yo os propongo es lo siguiente:

  1. Cuando estés realizando esa actividad placentera, tu hobbie, ¡céntrate en disfrutar lo que estás haciendo en ese momento! Si te estás dando un baño relajante, concéntrate en la sensación de bienestar que te produce, cómo tus músculos se van destensando, como tu respiración se calma poco a poco y tu corazón va latiendo a un ritmo más lento… ¡disfrútala!
  2. Marca un día en tu agenda, yo os propongo al menos 1 hora al mes, pero si puede ser 1 hora cada 15 días o 1 hora a la semana mucho mejor. Cuando digo que lo anotéis lo digo en serio, ese día tenéis una cita con vosotros mismos, como cuando os anotáis las quedadas con amigos, reuniones de trabajo o cualquier otra cita que tengáis.
  3. Pensad con antelación el lugar y tened en cuenta que sea un sitio que os proporcione tranquilidad y os guste.
  4. Cuando llegáis a la cita, poneos cómodos y simplemente tenéis que pensar en vuestras cosas. Cuando quedáis con un amigo, ¿de qué habláis? Lo primero suele ser preguntar como estas, como te va la vida, etc. En la cita con vosotros mismos es igual: pensad si estáis bien, si os gusta la vida que lleváis, qué es lo que os preocupa, etc. A partir de aquí pueden pasar dos cosas:
·         Si hay algo que no os gusta, buscad una solución y elaborad un plan para cambiarlo.
·         Si os gusta la vida que lleváis, disfrutad pensando en lo que os gusta de ella, en cómo llegasteis a conseguir lo que queríais, ¡en todo lo que os hace felices!

Realizar esto os puede ayudar mucho también en tiempos difíciles. Sabéis que tenemos momentos y etapas en la vida en las que se juntan varias cosas negativas, que intentan captar el 100% de nuestra atención y llevarnos al terreno negativo. Realizar esta actividad nos ayuda también a ver la otra cara, a contar también con las cosas positivas que vivimos día a día y que a menudo pasan desapercibidas. 

Ya sabéis que todo esto que os cuento es completamente ajustable a cada persona. Yo os propongo estas pautas pero después cada uno lo puede adaptar a su vida cotidiana. Lo importante es no perder la finalidad de la actividad: PARAR Y PENSAR, y sobre todo, con la mayor frecuencia posible, para no acumular malestar y aportar felicidad a vuestras vidas.

Así que ya sabéis, ¡anotad ese día en la agenda e intentad no daros plantón!

Aprovecho para recordaros algunos artículos que también os pueden ser de ayuda para el año que empieza: Como conseguir mis propósitos para el nuevo año  y Procrastinación
 
¡Qué tengáis un feliz día, una feliz despedida de año y una feliz entrada!! ¡Feliz año nuevo!

martes, 12 de noviembre de 2013

¿Las personas podemos cambiar?



A menudo escuchamos cosas como: "Yo soy así y no puedo cambiar", "ya soy muy mayor para cambiar", pero lo cierto es QUE SÍ PODEMOS.
Si os paráis a pensar, os daréis cuenta de que no somos iguales que hace unos años, hemos cambiado de opinión sobre muchas cosas con el paso del tiempo, nuestros sentimientos, nuestra forma de actuar han cambiado. Es posible que conozcáis a alguien que, a raíz de un acontecimiento en su vida (bueno o malo), ha cambiado por completo ("desde que le ocurrió aquello no parece el mismo"). Hay personas que después de sufrir un ataque al corazón, por ejemplo, valoran de forma diferente la vida y se centran en disfrutarla más, cuidarse, hacer deporte… se produce un cambio en esa persona que, probablemente, si no hubiera tenido ese ataque, no se lo habría planteado.

¿Con todo esto que quiero decir? Que nuestra forma de ser es, fundamentalmente, el resultado de nuestras vivencias, experiencias e interacciones con el mundo que nos rodea que se han producido a lo largo de nuestra vida, sobre todo en los primeros años. Hemos aprendido a comportarnos de esa forma e, igual que lo hemos aprendido, lo podemos desaprender y sustituir ese comportamiento por otro más positivo.

A todo esto hay que añadir también nuestros pensamientos, creencias y juicios. ¿Se pueden cambiar los pensamientos? Por supuesto que sí. Cualquier pensamiento puede ser cambiado. Una persona pesimista puede dejar de serlo si cambia su forma de pensar.

Pero… ¿cómo se cuando debo cambiar? ¿Y qué debo cambiar? Todos tenemos nuestros defectos y nuestras virtudes. Lo que debe marcar ese cambio es la manera en la que repercute en tu vida. Si esa forma de actuar, si ese comportamiento está afectando a tu vida de manera notable impidiéndote que seas feliz o afecta a los tuyos (familia, pareja, hijos…).

El cambio terapéutico consiste en modificar sólo aquella parte de nosotros que nos hace daño, aprendiendo nuevas conductas más sanas y útiles para manejar ciertas situaciones que te resultan difíciles. Tu personalidad permanecerá, sólo habrá cambiado aquello que te imposibilita ser feliz como determinados pensamientos irreales, conductas que son poco eficaces para conseguir lo que quieres, etc. No te sentirás otra persona, sino al contrario, serás más tu mismo al eliminar aquellos problemas que no te dejaban ser feliz contigo mismo y con los tuyos.

Pero para que se produzca ese cambio, primero ha de ocurrir algo imprescindible: QUERER CAMBIAR y estar dispuesto a realizar todo el esfuerzo que ello conlleva para que, poco a poco, te hagas feliz a ti mismo y a todas esas personas que están a tu alrededor.

Feliz día!

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